Aguas arriba explica. Aguas abajo confirma.
Por Alexander Torres Rodríguez, AT Consulting — Gestión Estratégica de Impacto y Riesgo
Hay conceptos profesionales que uno aprende para resolver un problema específico y que, años después, reaparecen en un contexto completamente distinto; y eso me ocurrió recientemente con dos expresiones que he utilizado durante años en sostenibilidad, operaciones y cadenas de suministro: “aguas arriba” y “aguas abajo”.
En gestión industrial son conceptos naturales. Si una planta enfrenta una interrupción, rara vez basta con observar dónde apareció el problema. Investigamos proveedores, materias primas, energía, transporte, inventarios, capacidad, procesos y clientes. Queremos comprender cómo se propagó una perturbación a través del sistema.
En gestión de riesgos ocurre exactamente lo mismo. Y recientemente descubrí que también es una excelente manera de interpretar los mercados financieros.
Porque cuando vemos caer el oro, subir el petróleo o reaccionar violentamente un índice tecnológico, estamos observando fundamentalmente el extremo aguas abajo de un proceso mucho más amplio.
El precio es visible, pero el precio no necesariamente es el origen. Y esa distinción cambia por completo la forma de analizar el riesgo.
El error de comenzar por el precio.
Imagine una planta industrial en la que la producción disminuye 15%. Podríamos mirar inmediatamente la máquina donde apareció la pérdida e intentar corregirla. Pero un buen análisis de causa, amigas y amigos, no comienza necesariamente allí.
Tal vez el proveedor modificó una especificación. Quizás hubo una interrupción logística. Puede haber aumentado la variabilidad de una materia prima, cambiado la presión de suministro o existir una restricción en una operación anterior.
El síntoma apareció aguas abajo. La causa estaba aguas arriba.
En los mercados y resultados financieros tendemos a cometer el siguiente error cuando vemos: XAUUSD ↓ Y nos preguntamos: “¿Por qué está cayendo el oro?”
Pero podríamos formular una pregunta considerablemente más poderosa:
¿Qué ocurrió aguas arriba y mediante qué canales se transmitió hasta el oro?
Esta segunda pregunta nos debe obligar a abandonar el análisis aislado del activo y comenzar a observar el sistema.
Aquí aparece una conexión que me resulta especialmente interesante con una herramienta clásica de ingeniería:
Value Stream Mapping — VSM.
Del Value Stream Map industrial al macrofinanciero.
En operaciones utilizamos un Value Stream Map para visualizar cómo fluyen materiales e información a través de un proceso.
No observamos solamente la salida. Buscamos entender un flujo:
Origen → proceso → transferencia → transformación → resultado.
Y, convenientemente, podemos aplicar en concepto la misma lógica al mercado.
Un shock geopolítico, una decisión monetaria, un problema energético o un dato de inflación constituye una entrada al sistema. Después comienzan los mecanismos de transmisión observables.
Por ejemplo:
Geopolítica ↓ Energía / commodities ↓ Expectativas de inflación ↓ Tasas y rendimientos ↓ Divisas ↓ Liquidez y valoración ↓ Activos financieros
El precio que finalmente aparece en nuestra pantalla es, en gran medida, la salida de ese proceso de transmisión. Esto es lo medible.
Por eso he comenzado a visualizarlo como un:
VSM Macrofinanciero
No pretendo afirmar que los mercados funcionen como una línea de producción determinista. Pues no lo hacen.
Su utilidad está en otra parte: obligarnos a identificar las conexiones entre causas, canales de transmisión y consecuencias antes de tomar una decisión.
Y eso nos lleva directamente a nuestra querida y siempre importante gestión de riesgos.
Aguas arriba: donde nace el riesgo.
En Enterprise Risk Management sabemos que los riesgos raramente aparecen de forma independiente y que se conectan.
Un riesgo geopolítico puede convertirse en riesgo energético, y dicho riesgo energético puede transformarse en inflación.
A su vez, la inflación puede modificar la política monetaria. Y ya sabemos, gracias a la FED, que las tasas pueden afectar el costo de capital. Y la variación del costo de capital puede modificar decisiones de inversión.
Y finalmente, todo ello puede convertirse en riesgo financiero, operacional o estratégico.
Es decir que:
un evento cambia de naturaleza conforme atraviesa el sistema.
Consideremos algunos ejemplos de factores aguas arriba:
- Conflictos y tensiones geopolíticas;
- Interrupciones energéticas;
- Sanciones;
- Cambios en políticas arancelarias;
- Decisiones de bancos centrales;
- Inflación y empleo (o desempleo);
- Acuerdos o disputas comerciales;
- Problemas de deuda y liquidez;
- Cambios regulatorios;
- Disrupciones tecnológicas.
El inversionista puede verlos como noticias, pero un gestor de riesgos debería verlos como fuentes potenciales de propagación.
La pregunta relevante deja de ser solamente: ¿Qué ocurrió? Para pasar a ser: ¿Por dónde puede transmitirse?
Cinco sensores para observar el sistema.
Para estudiar esa transmisión, propongo trabajar con cinco grupos de activos que cumplen funciones diferentes dentro del mapa.
El primero es WTI (Oil).
El petróleo funciona como un extraordinario sensor de energía, oferta y riesgo geopolítico. Una interrupción relevante puede elevar el precio del crudo y trasladarse a expectativas inflacionarias.
Después aparecen US2Y y US10Y.
No son simplemente tasas; haríamos mal por nuestra salud financiera futura verlas de manera tan simple. Funcionan como sensores del precio del dinero y de las expectativas del mercado sobre crecimiento, inflación y política monetaria.
El US2Y suele reaccionar especialmente a cambios en expectativas sobre la Reserva Federal; el US10Y incorpora además expectativas de crecimiento, inflación y prima por plazo.
Después tenemos DXY.
El dólar actúa como uno de los principales canales financieros de transmisión global. Diferenciales de tasas, búsqueda de liquidez y aversión al riesgo pueden modificar los flujos hacia USD y, a partir de ahí, afectar numerosos activos denominados en dólares, los famosos pares.
Y finalmente observamos tres grandes receptores aguas abajo, como ejemplos, pues son los que vengo estudiando desde hace meses:
XAUUSD, NAS100 y J225.
Cada uno responde de manera diferente. Y precisamente ahí comienza lo interesante… Veamos cada uno a continuación.
El oro demuestra por qué correlación no significa causalidad.
Una interpretación simplificada podría decir: “Hay guerra → sube el oro.” Mucha gente la hace sin darse cuenta de que hay guerras que necesitan liquidez en efectivo y más bien hay que vender reservas para hacerse rápido de efectivo para comprar recursos. Si no, pregúntale a muchos generales que perdieron guerras, no batallas, guerras; a causa de que se quedaron sin recursos.
Pero el sistema es mucho más complejo. Como te decía, un shock geopolítico puede activar simultáneamente dos o más canales.
Canal refugio
Riesgo geopolítico ↑ → aversión al riesgo ↑ → demanda de refugio ↑ → Oro ↑
Pero puede aparecer otro canal:
Canal inflación/tasas
Problema geopolítico → Oil ↑ → inflación esperada ↑ → yields ↑ → USD ↑ → costo de oportunidad del oro ↑ → Gold ↓
Mismo evento, dos mecanismos y resultados potencialmente opuestos.
Por eso el objetivo no debería ser memorizar correlaciones, sino más bien debería ser identificar:
¿Cuál es el canal dominante en este régimen de mercado?
Esta es una idea perfectamente trasladable a Enterprise Risk Management.
Dos organizaciones expuestas al mismo riesgo externo pueden experimentar consecuencias completamente diferentes debido a su estructura financiera, cadena de suministro, inventarios, cobertura, ubicación o capacidad de respuesta.
El evento no determina por sí solo el resultado. Lo determina también cómo se transmite a través del sistema.
NAS100: Cuando el costo del dinero llega a la valoración.
Ahora sigamos el flujo hacia tecnología, y supongamos:
Oil ↑ → inflación esperada ↑ → yields ↑
Una compañía tecnológica no necesita consumir grandes cantidades de petróleo para verse afectada, pero el mecanismo puede llegar por otro camino.
Tasas mayores implican mayor costo de capital y una tasa de descuento superior sobre flujos de caja futuros, y resulta que las compañías cuyo valor depende en gran medida de expectativas de crecimiento futuro pueden ser particularmente sensibles. Por eso NAS100 puede reaccionar negativamente.
Pero nuevamente debemos evitar el automatismo, pues puede existir simultáneamente:
Liderazgo tecnológico → crecimiento esperado → inversión en IA → expansión de beneficios.
Entonces aparecen fuerzas contrapuestas, y el análisis correcto no consiste en decir: “Yields arriba = NAS100 abajo.” ¡Qué fácil sería la vida, mi querido lector, si fuera así de simple!
Consiste en observar si efectivamente el mercado está transmitiendo esa relación.
J225: La misma perturbación, otra exposición.
Japón añade otra dimensión al mapa.
Es una economía fuertemente dependiente de importaciones energéticas. Por ello, un shock petrolero puede tener implicaciones distintas de las que tendría para una economía exportadora de energía.
Además intervienen: JPY + BOJ + JGB yields + comercio global + semiconductores.
Entonces un mismo shock aguas arriba puede recorrer una ruta muy diferente: Oil ↑ → costo energético japonés ↑ → presión sobre márgenes/importaciones → inflación → expectativas BOJ → JPY/JGB → J225
Aquí aparece nuevamente una lección de gestión de riesgos:
La vulnerabilidad depende tanto del peligro como de la exposición.
Dos compañías pueden enfrentar el mismo aumento energético y tener impactos radicalmente diferentes, y es lo mismo que ocurre con dos índices bursátiles.
Geopolítica: De “noticia” a mapa de transmisión.
Este enfoque cambia también la manera de leer geopolítica.
Una tensión en una ruta marítima crítica no debería analizarse simplemente como: “Riesgo geopolítico alto”.
Podemos descomponerla de nuevo en una primera ruta como esta: Evento geopolítico → posible interrupción logística → oferta energética → petróleo → inflación → expectativas monetarias → curva de rendimientos → dólar → activos.
Pero un acuerdo comercial produciría otra ruta diferente, como esta: Reducción de tensiones comerciales → riesgo ↓ → expectativas de crecimiento ↑ → cadenas de suministro más eficientes → posibles presiones inflacionarias ↓ → expectativas de tasas cambian → apetito de riesgo ↑ → índices reaccionan.
Y unas sanciones financieras podrían recorrer otra más: Sanciones → restricciones de capital → búsqueda de liquidez → USD → condiciones financieras → activos de riesgo.
Por tanto, clasificar correctamente el shock es tan importante como detectar el shock.
Aquí aparece la verdadera conexión con Enterprise Risk Management.
Hasta aquí podríamos pensar que simplemente hemos construido una metodología interesante de análisis intermarket. Pero se que en tu astucia y experiencia ya te diste cuenta de que existe una implicación mucho mayor, pues el mismo razonamiento puede utilizarse para analizar riesgos empresariales.
Pensemos en una compañía manufacturera y en cómo un conflicto geopolítico puede comenzar muy lejos de sus instalaciones y sin embargo provocar la siguiente cadena de sucesos: Geopolítica → petróleo ↑ → flete ↑ → materias primas ↑ → inflación ↑ → tasas ↑ → financiamiento ↑ → demanda ↓ → margen operativo ↓.
Lo que comenzó como riesgo geopolítico terminó convertido en:
riesgo de suministro + riesgo financiero + riesgo comercial + riesgo operacional.
Eso es propagación de riesgo, y convenientemente un VSM puede ayudarnos a visualizarla, pues en vez de preguntarnos únicamente: “¿Cuáles son nuestros riesgos?”, podemos y debemos preguntar, sin temer la respuesta: “¿Cómo fluye cada riesgo a través de nuestra cadena de valor?”
Ese pequeño cambio conceptual es enorme pues convierte el registro de riesgos en algo dinámico.
Del Risk Register al Risk Transmission Map
Muchas organizaciones poseen matrices de riesgos muy bien construidas y con colores de valoración segun la prioridad que la Junta le da a estos elementos:
- Probabilidad.
- Impacto.
- Mitigación.
- Responsable.
Pero existe una dimensión adicional que merece atención:
transmisión.
Un riesgo de baja probabilidad pero alta conectividad puede ser extraordinariamente relevante.
Entonces, permiteme añadirle unas cuantas preguntas a tu entrevista de riesgos:
¿Dónde nace? ¿Qué proceso toca primero? ¿Qué variables funcionan como indicadores adelantados? ¿Qué áreas reciben el impacto después? ¿Dónde existen buffers? ¿Dónde puede amplificarse? ¿Qué evidencia confirmaría que la transmisión comenzó?
Eso se parece mucho al análisis que hacemos observando en estos turbulentos entornos: Oil → US2Y/US10Y → DXY → XAUUSD/NAS100/J225.
Los instrumentos dejan de ser únicamente activos negociables y se convierten en sensores del sistema.
La información más valiosa puede ser una correlación que deja de funcionar.
Existe una idea especialmente poderosa, dejame exponertela.
Supongamos que históricamente esperamos: Oil ↑ → yields ↑ → DXY ↑ → Gold ↓
Pero observamos: Oil ↑ Yields ↑ DXY ↑
y, sin embargo: ¡el Oro deja de caer!
¿Qué hacemos?
La respuesta menos útil sería concluir inmediatamente que Gold debe subir y tomar decisiones equivocadas que pondran en riesgo nuestros recursos. La reacción correcta y más interesante debe ser: investigar por qué dejó de responder.
Y las respuestas son los multiples sospechosos de siempre:
- Puede existir absorción.
- Puede estar apareciendo demanda refugio.
- Puede haber cambiado el posicionamiento.
- Quizá el mercado ya descontó suficientemente el shock.
- O quizá otro factor comenzó a dominar.
A esto podemos llamarlo correlation failure, que lejos de ser ruido, puede constituir información.
En operaciones industriales ocurre algo muy parecido: Si modificamos una variable aguas arriba y el proceso aguas abajo deja de responder como históricamente lo hacía, un ingeniero no ignora esa divergencia. La investiga.
La ausencia de la reacción esperada también es evidencia.
Del análisis a la decisión: la doctrina ATC.
Todo esto necesita terminar en una metodología de decisión, ya que un mapa sin reglas de ejecución sigue siendo solamente un mapa.
La secuencia que utilizamos puede resumirse así:
MACRO → INTERMARKET → LIQUIDITY → STRUCTURE → EXECUTION
- Primero identificamos qué ocurrió aguas arriba.
- Después determinamos qué canal de transmisión parece dominar.
- A continuación observamos dónde se está posicionando la liquidez.
- Después esperamos que la estructura del precio confirme o contradiga nuestra hipótesis.
- Y sólo entonces consideramos ejecución.
Esto se complementa con una segunda secuencia:
ZONA → REACCIÓN → CONFIRMACIÓN → EJECUCIÓN
Es importante este orden, pues conocer perfectamente la geopolítica no proporciona por sí mismo una entrada, entender la Reserva Federal tampoco. Ni tampoco conocer a la perfección tambien el dato de inflación solamente.
Todo eso es lo que nos está construyendo el contexto.
El precio debe confirmar que esa información está siendo transmitida de la manera esperada.
No operamos el evento. Operamos la transmisión y la reacción.
Esta probablemente sea la principal conclusión de todo el ejercicio.
- Una noticia puede ser correcta y nuestra operación incorrecta.
- Nuestro análisis macro puede ser correcto y el timing equivocado.
- Incluso podemos identificar perfectamente un riesgo y equivocarnos sobre el canal que dominará.
He visto a muchos traders experimentados perder mucho dinero en los eventos de noticias como los de esta semana que recien empieza:
Por eso permiteme separarte tres cosas en tus conceptos bases para el razonamiento:
Evento ≠ interpretación ≠ ejecución.
Sigamos esta secuencia: El evento ocurre. -> El mercado lo interpreta. ->Los diferentes activos transmiten esa interpretación. -> Y finalmente la estructura del precio nos ofrece, o no, una oportunidad.
Por eso una regla sencilla adquiere enorme importancia:
No operar el dato. Operar la reacción.
De trader a observador de sistemas.
Quizá ésta sea la lección que más me interesa:
Cuanto más estudio los mercados, menos útiles me parecen las explicaciones aisladas. De la misma manera que se estudian los flujos de valor en una operación fabril o comercial, se deberia de llegar a esta misma conclusión…
- El oro no existe aislado del dólar.
- El dólar no existe aislado de las tasas.
- Las tasas no existen aisladas de inflación, empleo y política monetaria.
- La inflación no existe aislada de energía, cadenas de suministro y geopolítica.
- Y la geopolítica tampoco existe aislada del comercio, la tecnología y los flujos de capital.
Es un sistema trabajando engranado. Exactamente como una organización. Exactamente como una cadena de suministro. Exactamente como una economía.
Y cuando observamos un sistema, necesitamos comprender no sólo sus componentes, sino también sus interdependencias y mecanismos de transmisión.
Ahí es donde conceptos procedentes de ingeniería, sostenibilidad, gestión de riesgos y mercados financieros comienzan sorprendentemente a hablar el mismo idioma.
Aguas arriba explica. Aguas abajo confirma.
El Value Stream Mapping nació para ayudarnos a ver el flujo.
Aplicado conceptualmente al análisis macro-financiero, puede ayudarnos a ver algo que una gráfica individual difícilmente muestra:
de dónde viene el riesgo, por dónde viaja y dónde finalmente aparece.
Y aplicado a Enterprise Risk Management plantea una pregunta todavía más relevante:
¿Estamos administrando riesgos individuales o entendiendo cómo esos riesgos se propagan a través de nuestro sistema?
Probablemente necesitemos de ambas cosas.
En los mercados, observar aguas arriba proporciona contexto y observar aguas abajo proporciona evidencia. Y entre ambos existe un territorio crítico, permíteme insistir:
la transmisión.
Es precisamente allí donde una narrativa puede confirmarse, debilitarse, amplificarse o romperse.
Por eso he terminado resumiendo esta forma de pensar en dos frases:
El precio no es el origen del movimiento. Es la salida del proceso.
Y quizá ésa sea también una buena forma de entender el riesgo empresarial.
No basta con saber qué puede ocurrir. Necesitamos comprender cómo podría llegar hasta nosotros.
AT Consulting | Gestión Estratégica de Impacto y Riesgo Decisiones informadas. Riesgos gestionados. Valor sostenible.